Por lo general, vivir la vida que queremos consiste en dar con todos los elementos necesarios para ello. Indudablemente, uno de ellos, es rodearte de las personas adecuadas. Suena un poco frívolo postularlo como “adecuadas” pero creo que la voz de la experiencia me daría toda la razón y desgraciadamente no solemos prestarle mucha atención.

Recuerdo perfectamente la sensación que tuve cuando me fuí a mis 18 años a estudiar a Madrid, pensé que encontraría muchísima gente compartiendo mis mismas ganas de moverse y de conocer gente nueva. Sin embargo, no fue así desde el principio, por lo general nos juntabamos más por “necesidad” que por “afinidad”. Aún así, hice grandes amistadas pero también me encontré con gente “mala”, gente envidiosa, gente muy negativa que se complicaba la vida…

Todo ello fue un gran aprendizaje para darme cuenta de lo importante que era estar bien rodeada, saber cuidar las buenas amistades y echar las otras de mi vida. De modo que empecé a seleccionar la gente con la que quería estar y no elegir por interés ni por necesidad.

En realidad, si te fijas bien, aquéllos a los que verdaderamente quieres son aquéllos a los que también admiras porque te devuelven los valores que son tan importantes para ti. De modo que no solo te quieren, confian y apoyan sino que te aportan lo mejor.

Lo mismo sucede en el caso contrario y es que entre nosotros nos contagiamos todo. ¿Qué sucede en el ambiente de trabajo cuando hay una persona muy desmotivada o depresiva o muy competitiva o falsa o vaga? Tiene el poder de envenenar al resto. Pues lo mismo sucede con las personas que nos rodean, como dice el refrán: Dime con quién andas y te diré quién eres. Nuestras amistades definen quienes somos.

El error que a veces cometemos es estancarnos en amistades desde la infancia o de nuestra misma zona geográfica, cuando a veces ya poco nos aportan o poco ha quedado de lo que compartíamos. No significa perder estas amistades pero sí ampliar tu círculo y encontrar personas más afines en las que puedas establecer lazos más fuertes.

Si hay algo en lo que realmemte depende nuestra felicidad es en la calidad de nuestra relación con el mundo y eso es en su 99% de personas.  Si lo piensas, toda persona que se precie tiene un grupo sólido detrás que le acompaña, y es que tener y mantener lazos sólidos y recíprocos permite construir grandes puentes.

Nunca podrás dar lo mejor de ti si no eres parte integrante de un buen grupo de amigos y por favor, obviemos que tener 500 amigos en facebook no te servirá de mucho…

Me encantaría que hicieras una breve reflexión de tu grado de satisfacción en este punto y si deberías hacer algo al respecto.

  “No vivimos al día solo ni al margen del mundo que nos rodea. Por ello debemos estar siempre atentos con las personas y las cosas que damos cabida en nuestra vida. Tanto en nuestro trabajo como en nuestra vida personal, esos amigos y conocidos más positivos nos ayudarán a ser la mejor version de nosotros mismos y a llevar una vida más transcendental.” Robin Sharma

Por último os dejo una pregunta y “parte” de mi respuesta (digo parte porque  no me entra mucha gente…). Es la manera de ver que valores te aportan aquéllos que quieres.

¡Muchos Happys!

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